Ya no parecemos dos niños enamorados, mas bien dos sujetos comprometidos. Deje de adivinar tus pensamientos, dejaste de decirme que me veo bien, estamos juntos porque creo que nos hemos acostumbrado el uno al otro, y simplemente no hacemos nada para remediarlo, a pesar de que te amo, nos peleamos, cada vez coincidimos menos en las ideas, y te frustras más por mis errores, que antes ni los veías.Creo que en el fondo lo sé, pero no quiero admitirlo, tengo miedo a que se derrumbe este castillo, que ya no es de los dos, tan solo es mío.
Pasa el tiempo, te hablo menos, te entiendo menos y me irrito más, se ha vuelto una obsesión controlarte y llamarte la atención por cosas insignificantes. Es que tengo tanto miedo de perderte, que tiendo a atarte sin mas medida.
Al fuego del amor, hay que alimentarlo día tras día, con mucho más amor, cariño, respeto y afecto, no dejes nunca de lado esos detalles que tanto le gustan, enamorale con tu persona, conquistale como si fuera la primera vez, deja de complicarte y hecharle en cara fallas, tan solo mira su lado perfecto, no tengas orgullo y admití que te equivocás, dejale expresarse, no le cortes, ni reprimas, incentiva sus cualidades, hacele sentir todo tu apoyo y absoluta confianza, que de esa forma no solo va a ver en vos una compañía, sino un sustento, fuente de incentivo y fuerza, más que un simple amor, todo lo que necesita.
Pero lo más importante, por sobre todo, amale con libertad, hacele sentir que es libre de tomar sus decisiones y seguir su camino, que es libre de elegir, y que estas ahí para amarle y apoyarle siempre... no te dejará.


